Una vez más, las falsificaciones

Internet ha abierto un nuevo mundo para el comercio electrónico. A golpe de click uno puede adquirir gangas sin importar la distancia que separe al mayorista o al comercio del cliente. Bueno para algunas cosas pero también un mercado en auge para las falsificaciones que, si bien en determinados productos no implica nada más allá del hecho de estar fomentando un acto delictivo, cuando hablamos de equipación para motorsport entramos en aspectos mucho más peligrosos, relacionados con nuestra propia seguridad.

Viene esto a cuento de las últimas imágenes que han corrido como la pólvora en las redes sociales, donde un piloto de circuitos sufre un impacto con su vehículo contras las protecciones y el arnés directamente sale por los aires, disipando el conductor toda la energía del golpe contra el salpicadero y el volante.

Un arnés aparentemente de marca conocida pero que a buen seguro procede de alguna de las famosas webs de compra «barata» que pueblan internet, donde las falsificaciones son moneda corriente. Lo barato sale caro, suelen decir, pero es que en esta ocasión el propio precio del producto debería, cuanto menos, levantar nuestras sospechas. ¿No lo harías así por un objeto, supuestamente de marca, por el que te piden 20 euros, cuando en las tiendas y distribuidores oficiales pagas más de 200?, ¡son 10 veces menos!, algo no encaja ahí, ¿verdad?.

Este debería ser, al menos, uno de los primeros indicadores de que algo no va bien. ¿El otro?, simple: la etiqueta de homologación. Un holograma con número de referencia que deja bien claro que cuenta con la aprobación de la FIA en el caso que nos ocupa.

Las marcas realizan grandes inversiones en investigación, desarrollo y en homologación de sus productos. Dinero que obviamente repercute en el precio final. ¿Que tu economía no alcanza para esos 200 euros por unos arneses?, existen otros fabricantes que, habiendo superado igualmente los test de la FIA, ofrecen elementos de seguridad a precios más asequibles aunque, no nos engañemos, tienen un coste que siempre será superior a esas sospechosas súper-ofertas que te puedas encontrar en algunas páginas web… y de las que aquí os adjuntamos algunos ejemplos.

Porque, al hilo de esta noticia, se han detectado también casos similares con los monos de competición; incluso en vestimenta infantil destinada al karting. ¿Qué valor tiene tu integridad física o la de tu hijo?

Fíjate bien en los anuncios bajo estas líneas. Precios de derribo… ¿has leído la descripción de esos productos?, ¿desde cuando un mono vale para F1 y karting al mismo tiempo, cuando deberían ser específicos para cada disciplina?, ¿has caído en la cuenta de que en el otro te indica «not fireproof» (no ignífugo)?

 

Las tiendas oficiales, los distribuidores de las principales marcas del mercado (como OMP, Sparco o Sabelt) son siempre garantía de que el producto que se compra es el oficial, que no es imitación y que en caso de accidente ese elemento de seguridad está preparado para mitigar los daños y no es un simple elemento casual o decorativo, sin funcionalidad alguna. Lo dicho: lo barato al final siempre sale caro.

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